miércoles 17 de octubre de 2007

Energía para Chile

El escenario actual.

El tema de la energía, tan en boga por estos días, suscita entre todos quienes nos situamos relacionados con esta área un debate de gran intensidad y de posiciones fieramente encontradas en torno a cuales son las mejores opciones que Chile debe tomar.
Lo mejor de esta discución es sin lugar a dudas el hecho de que se pongan en la mesa dichas opciones y que seamos capaces como sociedad de valorarlas, discutirlas y finalmente optar por alguna de ellas de manera informada y conciente.
Lo que resulta irónico es que este debate y la posibilidad de avanzar de mejor manera se lo debamos a la ineficiencia que ha mostrado la concertación en el tema y a los constantes incumplimientos de nuestros "socios comerciales", todo lo que nos ha llevado a que hoy exista un escenario complejo para el abastecimiento de energía en nuestro país.


Alternativas más, alternativas menos.

De las opciones que se han planteado y tomando en cuenta el amplio abanico de posibilidades, creo que aquello que es socialmente más rentable es propender al ahorro de energía. Existen casos paradigmáticos a nivel mundial, como son los de California y Francia, en que el consumo de energía se redujo sin reducir por ello el crecimiento económico.
Estos casos vienen a destruir una falacia que hoy está instalada en el debate. “A mayor crecimiento económico, mayor consumo de energía”. Eso no es necesariamente así en la medida que promovamos las políticas adecuadas para hacer más eficiente el uso de la misma y por ello no debemos caer en el juego de temerle a las políticas de largo plazo por no poder tapar el déficit actual.
Más allá de estas políticas, es menester revisar también de que manera queremos como sociedad que se produzca la energía en Chile.
Desde ya tenemos que tener claro que la mejor opción a largo plazo son sin lugar a dudas las centrales de energías renovables no convencionales, entre las que tenemos las geotérmicas, mareomotrices, eólicas y solares, todas las cuales no han logrado entrar de manera competitiva al mercado en Chile por problemas de regulación y de avances tecnológicos. En cuanto a los avances tecnológicos no me cabe ninguna duda de que estos se producirán en el corto plazo y que con ello tendremos centrales de energías renovables no convencionales más eficientes y rentables. Lo que urge como país entonces es lograr que las regulaciones del mercado de la energía den la señal correcta y con ello facilitemos que esta realidad se concrete.
En el corto plazo, las opciones de centrales de energía hidroeléctrica parecen ser la opción menos dañina. Esto siempre que dichas centrales sean de pasada y no de embalse, ya que como hemos hablado anteriormente las centrales de embalse o de represa tienen un altísimo costo social y ambiental que no es cubierto por las generadoras.
En cuanto a las centrales termoeléctricas en base a hidrocarburos, me parece que debemos descartarlas de plano y comenzar con la retirada de estas de nuestro país en la medida de lo posible. Lo anterior por el alto daño que producen y por la poca seguridad que entregan al abastecimiento, toda vez que nosotros no poseemos los recursos naturales para esto y quedamos a merced de los mercados de hidrocarburos internacionales, los que pareciera que serán cada vez más inestables..
En lo que se refiere a las centrales nucleares, lo importante de este debate es mirarlo en su circunstancia y no como algo aislado. No nos servirá valorar la energía nuclear desde un punto de vista objetivo ya que no guarda relación con la realidad. Así las cosas, debemos decir que la opción de construir centrales nucleares no aparece como la mejor de las opciones, pero tampoco como la peor. Más allá de si es objetivamente más o menos "sustentable" o más o menos "segura" , la energía nuclear parece ser menos dañinas en términos amplios que lo que podría ser represar una infinidad de ríos a lo largo de Chile o volver a las centrales de carbón. Por ello esta opción no debe ser descartada, aunque si muy bien sopesada.
Analizado el escenario, nos queda sólo decir que la responsabilidad de que Chile tome una buena decisión en este sentido pasa en parte por el gobierno y las autoridades políticas y en parte también por la capacidad que tengamos como ciudadanos de informarnos y debatir estos temas. Debemos buscar la solución que mejor sirva a la calidad de vida de todos los chilenos.

Ezio Costa Cordella
Jóvenes Sustentables