martes 3 de julio de 2007

La protección del medio ambiente desde una postura de centro derecha

Ser de centro derecha y ambientalista implica la conciencia de que es necesario generar herramientas que protejan al medio ambiente, favorezcan a las personas protegiendo sus libertades y que tiendan a empequeñecer al Estado en vez de agrandarlo.
¿Como lograr esto?
El mecanismo principal al que tendremos que acudir es el uso de incentivos, positivos y negativos.
Esos incentivos positivos y negativos servirán dentro de nuestra legislación como pautas o guías de conducta para las personas y para las empresas, sin necesidad de aumentar gastos o burocracias. Aumentamos las posibilidades de que las personas, la sociedad civil y los entes económicos, actúen en pos del bien común y al mismo tiempo, en pos de su bien individual.
Los incentivos tienen que ser económicos en el caso de las empresas ya que es el legítimo ánimo de lucro el que las mueve y sabemos que existiendo un riesgo muy grande o un costo muy alto en asumir cierta conducta, las empresas no la asumirán. Si tenemos una política de Estado en que uno de los pilares sea la protección del medio ambiente y el desarrollo sustentable, probablemente nuestra legislación alejará a las empresas de actividades que como sociedad consideremos peligrosas o dañinas y las acercará a aquellas que estemos dispuestos a tolerar o cuyas externalidades negativas estén totalmente internalizadas.
En el caso de las personas existe un incentivo natural, ético, altruista y de supervivencia de la especie. Lo que falta es educación. La educación ambiental no pasa simplemente por obtener información a través de un folleto, sino por un proceso de concientización de los riesgos y alcances de la contaminación y de las oportunidades que abre tener una política de protección del medio ambiente. Oportunidades económicas, pero sobre todo oportunidades de mejorar su calidad de vida.
En lo que respecta a los incentivos económicos para las personas, estos van ligados a la creación de nuevas fuentes de trabajo y de emprendimiento. Una política nacional de reciclaje a gran escala, por ejemplo, significaría de inmediato la creación de una nueva fuente de ingresos para pequeñas organizaciones que quisieran hacerse cargo de este proceso. Lo mismo en el caso de los incentivos para proteger el bosque nativo, para la generación de electricidad a partir de pequeñas centrales hidroeléctricas locales, para la producción de alimentos libres de pesticidas, etc.
El desafío de quienes nos consideremos ambientalistas y de centro derecha es ir un paso más allá, buscando soluciones creativas y útiles y allananando un camino en que la protección del medio ambiente y la mejora en la calidad de vida de las personas vayan de la mano.

Ezio Costa Cordella
Jóvenes Sustentables, RN

¿Recomendaciones del CNE?


El Consejo Nacional de Energía (CNE) , organismo del Estado encargado de las políticas energéticas, “recomienda” al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), tribunal especial e independiente encargado de conocer las materias de libre competencia, que acepte el acuerdo entre Endesa y Colbún para construir centrales hidroeléctricas en Aysén, por consideraciones de política energética.
Me surgen de inmediato algunos reparos que quisiera compartir:
1- Existiendo en Chile separación de poderes. ¿Es correcto que un organismo del poder ejecutivo como es el CNE se inmiscuya en los asuntos de uno del poder judicial, como es el caso del TDLC?
2- Si el TDLC debe fallar en derecho las causas puestas en su conocimiento. ¿Cuál es la utilidad de las consideraciones políticas que el CNE aporta al caso en cuestión?
3- Si las empresas generadoras de energía saben que llegado el momento en que nos avecinamos a una crisis, serán apoyadas por los organismos políticos y por tanto podrán realizar inversiones de manera mucho más fácil y rentable. ¿Hay algún incentivo para que realicen dichas inversiones previamente y aseguren el abastecimiento? , ¿o preferirán llegar a los escenarios límite?
4- ¿Alguien se va a extrañar cuando las centrales de Aysén se construyan a pesar de que pase lo que pase y se oponga quien se oponga con los argumentos que sea?
5- ¿Alguien se va a extrañar si después se produce un desastre por lo dicho anteriormente?


Ezio Costa Cordella

Jóvenes Sustentables, RN

Los riesgos de la energía hidroeléctrica



En una entrevista reproducida por un medio escrito de circulación nacional el jueves 7 de junio, don Ricardo Lagos Escobar se refirió a su rol como enviado especial de la ONU para el cambio climático y dijo: “Chile tiene una gran ventaja: la mitad, el 55% de su energía, es no contaminante porque es hidroeléctrica, que es la energía más limpia que puede haber en el mundo”. Tal afirmación es una falacia, pues cuando la energía eléctrica es producida por grandes centrales de acopio, como las que alimentan principalmente al Sistema Interconectado Central, produce un impacto ambiental enorme. Es la única que antes de producir el primer kilovatio, ya destruyó el ecosistema en que se emplaza.
Los efectos de las grandes centrales de acopio son, entre otros, la pérdida de la biodiversidad, la interrupción de los ciclos naturales en los ecosistemas en que se instalan, el aislamiento o la pérdida de hábitat de las especies nativas, la contaminación, aguas abajo, del cauce y las riberas del río donde se emplaza, la producción de cambios climáticos a nivel local y la pérdida de medios de sustento o modos de vida de las personas que habitan en las cercanías.
En cuanto al cambio climático, tema respecto al cual nuestro ex Presidente ha aceptado desempeñarse para la ONU, los estudios de la Comisión Mundial de Represas (WCD por su sigla en inglés), demuestran que la contribución de las centrales de represa al calentamiento global es notable, e incluso se afirma que ellas podrían ser las productoras de más del 20% de las emisiones globales de gases invernadero. Esto va de la mano de dos factores. El primero dice relación con la pérdida de grandes extensiones de bosques, dado que los árboles son los catalizadores naturales de los gases, pero ellos se pierden, hundidos bajo las aguas. El segundo factor dice relación con la enorme cantidad de metano, dióxido de carbono y otros gases que son producidos por el proceso de descomposición de la biomasa que queda sumergida.
La gran ventaja a la que alude el señor Lagos no es tal. La gran ventaja que tiene nuestro país es que todavía puede enmendar el rumbo y que aún estamos a tiempo de potenciar la explotación de otros tipos de energía que sí son amigables con el medio ambiente como son la energía eólica, mareomotriz, solar o hidroeléctrica de centrales de pasada.


Ezio Costa Cordella
Jóvenes Sustentables, RN