
En una entrevista reproducida por un medio escrito de circulación nacional el jueves 7 de junio, don Ricardo Lagos Escobar se refirió a su rol como enviado especial de la ONU para el cambio climático y dijo: “Chile tiene una gran ventaja: la mitad, el 55% de su energía, es no contaminante porque es hidroeléctrica, que es la energía más limpia que puede haber en el mundo”. Tal afirmación es una falacia, pues cuando la energía eléctrica es producida por grandes centrales de acopio, como las que alimentan principalmente al Sistema Interconectado Central, produce un impacto ambiental enorme. Es la única que antes de producir el primer kilovatio, ya destruyó el ecosistema en que se emplaza.
Los efectos de las grandes centrales de acopio son, entre otros, la pérdida de la biodiversidad, la interrupción de los ciclos naturales en los ecosistemas en que se instalan, el aislamiento o la pérdida de hábitat de las especies nativas, la contaminación, aguas abajo, del cauce y las riberas del río donde se emplaza, la producción de cambios climáticos a nivel local y la pérdida de medios de sustento o modos de vida de las personas que habitan en las cercanías.
En cuanto al cambio climático, tema respecto al cual nuestro ex Presidente ha aceptado desempeñarse para la ONU, los estudios de la Comisión Mundial de Represas (WCD por su sigla en inglés), demuestran que la contribución de las centrales de represa al calentamiento global es notable, e incluso se afirma que ellas podrían ser las productoras de más del 20% de las emisiones globales de gases invernadero. Esto va de la mano de dos factores. El primero dice relación con la pérdida de grandes extensiones de bosques, dado que los árboles son los catalizadores naturales de los gases, pero ellos se pierden, hundidos bajo las aguas. El segundo factor dice relación con la enorme cantidad de metano, dióxido de carbono y otros gases que son producidos por el proceso de descomposición de la biomasa que queda sumergida.
La gran ventaja a la que alude el señor Lagos no es tal. La gran ventaja que tiene nuestro país es que todavía puede enmendar el rumbo y que aún estamos a tiempo de potenciar la explotación de otros tipos de energía que sí son amigables con el medio ambiente como son la energía eólica, mareomotriz, solar o hidroeléctrica de centrales de pasada.
Ezio Costa Cordella
Jóvenes Sustentables, RN
1 comentarios:
que buen artículo amigos, cuanto antes se tome conciencia a nivel político de ese tipo de errores al considerarlas Energía Limpia cuando detrás de ello se enmascara todos los efectos adversos que comentáis, mejor suerte correrá nuestro maltrecho medio natural. En Chile aún tenéis la suerte de poder remediarlo porque la gran mayoría de bosques y ríos siguen intactos, dadle caña a endesa,
un saludo
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