
Opinión de Sebastián Piñera:
Años atrás, la revista "Times" publicó un reportaje de portada titulado "Salvemos al Planeta Tierra". Me pareció un título presuntuoso y que inducía a un error. Lo que está en riesgo no es el planeta Tierra, que en sus cuatro mil 600 millones de años de vida ha resistido todo tipo de catástrofes y amenazas: meteoritos, glaciaciones, terremotos, calentamientos, diluvios, etcétera. Lo que realmente está en peligro es la supervivencia del ser humano, que todavía no cumple dos millones de años de existencia, y desde ese punto de vista, es un recién llegado. De hecho, casi el 99% de las especies que alguna vez han existido ya no están. La pregunta es si el hombre se va a incorporar a esa inmensa mayoría que no supo o no pudo sobrevivir.
Es cierto que a primera vista la evidencia sobre los efectos del calentamiento global parece confusa. Existen visiones optimistas que llaman a no preocuparse y otras que anuncian tiempos de catástrofes sin perjuicio de los intereses creados que subsisten detrás de ellas. Sin embargo, un estudio más sereno y objetivo permite separar la paja del trigo.
El Informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), preparado por 180 científicos y revisado por más de 2.000, presentado en enero de este año en París, permite arrojar mayores luces y mejor evidencia: desde la Revolución Industrial y acelerándose en los últimos 30 años, la temperatura promedio del aire y del mar se ha incrementado y se han agravado las olas de calor. De hecho, 11 de los últimos 12 años se ubicaron entre los más cálidos desde 1850. Han disminuido las capas de nieve y hielo y ha aumentado el nivel del mar. Ha cambiado el régimen de lluvias, generando mayores inundaciones, sequías y huracanes. Y, lo más grave, es que las más serias proyecciones futuras indican que estos peligrosos fenómenos tenderán a agravarse durante este siglo, generando severas y dañinas consecuencias para la vida humana.
Hecha esta constatación, dramáticamente confirmada por la segunda parte del Informe del IPCC que ayer leímos en "El Mercurio" y que demuestra que el 50% de América Latina se verá gravemente afectada por el calentamiento global, cabe hacerse algunas preguntas. ¿Es esto un fenómeno natural o es producto de la acción del hombre? Si el hombre es responsable, ¿cuáles son las acciones humanas que provocan o agravan el problema? ¿Quiénes son los principales responsables? ¿Cuáles serán las consecuencias? ¿Qué podemos hacer para evitar o mitigar esta amenaza?
El Informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático antes citado sube de 66 a 90% la probabilidad de que el principal causante sea el hombre, e identificó a los gases invernadero (quema de combustibles fósiles) y al cambio de uso del suelo (deforestación) como los principales villanos.
Sin duda, los máximos responsables y con mayor capacidad de empezar a implementar soluciones son los países desarrollados, encabezados por Estados Unidos, con casi un 40% de culpa en las emisiones de CO2 (resulta decepcionante que con ese prontuario Estados Unidos aún no haya suscrito el Protocolo de Kioto de 1997, cuyo objetivo es disminuir la producción de gases invernadero, incluyendo el dióxido de carbono (CO2).
Las consecuencias para el mundo, pero especialmente para los países más pobres, pueden ser devastadoras, incluyendo sequías, inundaciones, hambrunas, escasez de agua dulce, olas de calor, reaparición de enfermedades como el dengue, desaparición de especies y otras.
Un reciente estudio encargado por la Conama y realizado por la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile proyecta las posibles consecuencias de este calentamiento global sobre Chile hacia fines de siglo, dividiendo nuestro país en cinco macrozonas: Norte Grande, Norte Chico, Zona Central, Zona Sur y Región Austral. Algunas de las principales conclusiones de este Informe dicen relación con la escasez de agua dulce que podremos sufrir en el futuro y el significativo aumento de las temperaturas en la zona norte de Chile, especialmente en los sectores norte, central y cordillerano.
Es indudable que la conducta humana en los últimos 30 años ha sido irresponsable y temeraria, y que llegó el tiempo de corregir los errores, enmendar rumbo y recuperar el tiempo perdido. Después de todo, la Tierra y la naturaleza son un don de Dios y debiéramos considerarlo no una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos. Ellos no tienen por qué conocer las cordilleras nevadas, los glaciares, los bosques nativos, los ríos cristalinos o los osos polares solamente en los libros de historia. Y esto es una enorme responsabilidad de aquí y ahora.
Es cierto que a primera vista la evidencia sobre los efectos del calentamiento global parece confusa. Existen visiones optimistas que llaman a no preocuparse y otras que anuncian tiempos de catástrofes sin perjuicio de los intereses creados que subsisten detrás de ellas. Sin embargo, un estudio más sereno y objetivo permite separar la paja del trigo.
El Informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), preparado por 180 científicos y revisado por más de 2.000, presentado en enero de este año en París, permite arrojar mayores luces y mejor evidencia: desde la Revolución Industrial y acelerándose en los últimos 30 años, la temperatura promedio del aire y del mar se ha incrementado y se han agravado las olas de calor. De hecho, 11 de los últimos 12 años se ubicaron entre los más cálidos desde 1850. Han disminuido las capas de nieve y hielo y ha aumentado el nivel del mar. Ha cambiado el régimen de lluvias, generando mayores inundaciones, sequías y huracanes. Y, lo más grave, es que las más serias proyecciones futuras indican que estos peligrosos fenómenos tenderán a agravarse durante este siglo, generando severas y dañinas consecuencias para la vida humana.
Hecha esta constatación, dramáticamente confirmada por la segunda parte del Informe del IPCC que ayer leímos en "El Mercurio" y que demuestra que el 50% de América Latina se verá gravemente afectada por el calentamiento global, cabe hacerse algunas preguntas. ¿Es esto un fenómeno natural o es producto de la acción del hombre? Si el hombre es responsable, ¿cuáles son las acciones humanas que provocan o agravan el problema? ¿Quiénes son los principales responsables? ¿Cuáles serán las consecuencias? ¿Qué podemos hacer para evitar o mitigar esta amenaza?
El Informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático antes citado sube de 66 a 90% la probabilidad de que el principal causante sea el hombre, e identificó a los gases invernadero (quema de combustibles fósiles) y al cambio de uso del suelo (deforestación) como los principales villanos.
Sin duda, los máximos responsables y con mayor capacidad de empezar a implementar soluciones son los países desarrollados, encabezados por Estados Unidos, con casi un 40% de culpa en las emisiones de CO2 (resulta decepcionante que con ese prontuario Estados Unidos aún no haya suscrito el Protocolo de Kioto de 1997, cuyo objetivo es disminuir la producción de gases invernadero, incluyendo el dióxido de carbono (CO2).
Las consecuencias para el mundo, pero especialmente para los países más pobres, pueden ser devastadoras, incluyendo sequías, inundaciones, hambrunas, escasez de agua dulce, olas de calor, reaparición de enfermedades como el dengue, desaparición de especies y otras.
Un reciente estudio encargado por la Conama y realizado por la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile proyecta las posibles consecuencias de este calentamiento global sobre Chile hacia fines de siglo, dividiendo nuestro país en cinco macrozonas: Norte Grande, Norte Chico, Zona Central, Zona Sur y Región Austral. Algunas de las principales conclusiones de este Informe dicen relación con la escasez de agua dulce que podremos sufrir en el futuro y el significativo aumento de las temperaturas en la zona norte de Chile, especialmente en los sectores norte, central y cordillerano.
Es indudable que la conducta humana en los últimos 30 años ha sido irresponsable y temeraria, y que llegó el tiempo de corregir los errores, enmendar rumbo y recuperar el tiempo perdido. Después de todo, la Tierra y la naturaleza son un don de Dios y debiéramos considerarlo no una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos. Ellos no tienen por qué conocer las cordilleras nevadas, los glaciares, los bosques nativos, los ríos cristalinos o los osos polares solamente en los libros de historia. Y esto es una enorme responsabilidad de aquí y ahora.
4 comentarios:
El señor Piñera hizo un interesante enfoque. Me permito profundizarlo mas:
Si bien no es el planeta en peligro, sino la humanidad en el, creo ke devieramos seguir afilando esta vision.
Tampoko es la humanidad quien esta en peligro de sucumbir, sino ciertos sectores pequeños, mas que suficientes como para acabar con miles de personas, como lo ocurrido en EEUU con el uracan Katrina y la trajedia del sudeste- asiatico.
Me explico. No se a ciencia cierta si la naturaleza nos pasara la cuenta dejada por un capitalismo inhumano, destruyendo la civilizacion como la conocemos. Lo que se, es que poco a poco, tormenta a tormenta, huracan a huracan, etc. la madre tierra nos azota, perdon, azoto a una poblacion determinada y practicamente acabo con ella, y lo hara de nuevo.
¿Donde vives sera la proxima?
Sabemos que el calentamiento global ya esta lastimando a la humanidad, o segun este enfoque, ya elimino a cientos millares de humanos ¿seras el proximo?
Con este enfoque me permito traer la problematica del calentamiento global a cada individuo, y no a la humanidad completa
solo es un enfoque...
Si bien Patricio quiso introducir un concepto más preciso sobre quienes son las víctimas potenciales de los efectos del calentamiento global, creo que no lo logró.
Como lo muestra el informe GEO3 de la ONU, existen grupos vulnerables debido a su poca capacidad de adaptación a los cambios. Estos grupos corresponden a poblaciones con pocos recursos com países en desarrollo.
Pero otros grupos vulnerables son aquellos ubicados geográficamente en lugares donde los efectos del cambio climático golpean más fuerte. Un ejemplo de esto son las víctimas del huracán Katrina, pertenecientes precisamente a la primera potencia económica del mundo.
Debemos tener claro que la ciencia aún conoce muy poco sobre los efectos del calentamiento mundial. Como el huracán Katrina, podemos esperar una terrible sorpresa donde menos nos imaginemos, por lo tanto debemos considerarnos todos como miembros de una comunidad enfrentada a una naturaleza que nos cobra a todos por igual los daños provocados pricipalmente por unos pocos.
me parece exelente la idea de hacer visible una labor tan importante, como la de cuidar nuestro medio ambiente.
las dos herencias q les podemos dejar a nuestros hijos, son la educacion, y un lugar digno para vivir.
por ello, la tarea de preservar es tan importante.
el turismo es un factor imoprtante de los paises desarrollados, por cuanto genera renta, divisas, y gran cantidad de empleos. el turismo sustentable, implica, el cuidado, preservacion y respesto por el lugar, y las personas donde se realiza.
generar conciencia hacia las personas y las empresas, es nuestra tarea.. de ello depende un futuro mejor para todos.
muchos saludos a todos.. y felicitaciones por la labor q estan emprendiendo
atte.
Pablo Parra
MIERDASON UNA PORQE NO PONEN LO QE ME DEJARON DE TAREA
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